jueves, 1 de abril de 2010

Rita

Rita vivía en una calle cualquiera rodeada de casas y autos y un centro de 5 cuadras. Tenía tantos problemas en su cabeza, que se olvidaba de los problemas que ocurrían en la vida real.
Imaginaba, creaba, soñaba y se entusiasmaba tanto con sus creaciones que terminaba viviendolas, a través de mentiras. Inventaba amigos, viajes, historias trágicas e historias hermosas... quería sobresalir, que la consideren valiente pero vulnerable a la vez. Al poco tiempo Rita se dió cuenta que entre tantas mentiras, no sabía cuales realmente habían pasado de verdad. Había amado, había matado, había experimentado, había llorado, reído y sufrido a través de sus mentiras, pero ya no se acordaba ni ella misma cuáles de sus historias eran verdaderas.
Había esquivado las situaciones que la vida le planteaba a través de sus mentiras. En las situaciones más tensas, mas desleales, más sucias, ella mentía, y aunque todo pareciera mejor para ella, las cosas se hacían peores todavía.
Rita vivía la vida que quería, con quien quería y donde quería, hasta que se dió cuenta de que en realidad, no había vivido nada... Que al ser historias inventadas no le dejaban ningún aprendizaje, que tan solo la hacían más y más adepta a las mentiras.
Miraba a su alrededor y ya no se sentía capaz de mentir, ya no tenía fuerzas, ella vió la cantidad de personas que le creyeron y, casualmente, todas estas eran quienes la amaban.
Rita se sintió miserable, y lo confesó... no a todos, si no a uno. Su amor, quien la acompañaba todos los días, a quien más le había mentido. Le confesó todo, le confesó lo que era, lo que havía y porqué lo hacía.
Él la miraba fijo todo el tiempo, parecía que en el fondo le daba un poco de pena, él veía la sinceridad en sus ojos como nunca la había visto... Y la perdonó. Le perdonó sus incontables mentiras, que no se puso a relatar una por una al no acordarse cuales eran y cuáles no (y las que se acordaba tampoco, por verguenza, porque sabía que era una MENTIROSA, y sentía pena de ella misma)
Rita quiere no volver a mentir, porque le duele ver la cantidad de cosas que dice, sin respaldo, traicionando la sinceridad de los de más.
Rita quiere volver a empezar, y perdonarse, porque algunas de sus mentiras volvieron en forma de puñaladas o dolores aún más fuertes que los de puñaladas, y no quiere volver a sufrir, aunque sabe que si tuviera que pagar todas sus mentiras, le quedan muchos, muchos malos ratos.
Rita no quiere tomar vengaza del mundo porque sabe que se merece muchas de las cosas que le pasaron, y no puede hacer más que aceptar, y tratar de mejorar.
Rita es una de las pocas personas que conozco que tiene miedo de sí misma, de defraudarse, de defraudar, pero aún lo intenta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario